¿Cuándo decidirá la Corte? – Marco Lara Klahr

Publicado: 04/07/2011 en COMUNICACION COMUNITARIA

¿Cuándo decidirá la Corte? – Marco Lara Klahr.

AMECAMECA, Estado de México.– Escribí estas líneas desde el estudio de La Voladora Radio 97.3 FM, mientras con un puñado de periodistas ciudadanos transmitíamos las incidencias de la jornada electoral del Estado de México, recibiendo los enlaces de una docena de reporteros distribuidos en la zona de los volcanes, aparte de los que nos hicieron en vivo colegas lo mismo de Atizapán que de Texcoco y Malinalco.

Fue una experiencia periodística enorme, especialmente porque, en tanto radio comunitaria, La Voladora no está sometida a las lógicas de la industria de los medios masivos privados, ni en cuanto a disposición de tiempo, ni en lo referente a enfoques y estilos radiofónicos.

Mientras co-conducía dicha cobertura pensaba que, en realidad, en un entorno tan hostil para la libertad de expresión como el mexicano actual, La Voladora Radio es un inapreciable privilegio para la comunidad de Amecameca y las aledañas, que ellas mismas han sido capaces de construirse –a pesar de las leoninas condiciones que les impone la Ley Federal de Radio y Televisión, favorecedora de los monopolios mediáticos.

También recordaba los persistentes intentos de dichos monopolios por excluir a las radios comunitarias y hasta criminalizarlas, recelosas porque éstas constituyen un espacio de pensamiento y libertad contrario a los intereses corporativos predominantes.

Al respecto, el último incidente ocurrió unos días atrás [junio 27, 2011], cuando Jaime Ramos, consejero de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, buscando impedir que el Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) incorporara en su Reglamento la figura de «radios comunitarias», sugirió en la «Primera Emisión con Carmen Aristegui» [MVS Radio] que estaba por consumarse un hecho contrario a la ley.

El señor Ramos ejemplificó justo con La Voladora Radio, enfadado porque ésta decidió transmitir los spots electorales del IFE con un cintillo de apertura y cierre donde, entre otras cosas, hace saber a su audiencia que cumple con tal transmisión pero contra su voluntad. Ramos preguntó también por qué el órgano electoral no impone una multa.

Ese mismo día, a través de un boletín La Voladora Radiorespondió con toda claridad que decidió insertar dichos cintillos ejerciendo sus derechos a la soberanía respecto de su política editorial, a la libre expresión y, de manera parcial, a la objeción de conciencia.

Y concluyó: «En realidad, la CIRT, a través del beligerante señor Ramos, pretende utilizar una actitud de ética política elemental de La Voladora Radio para denostar a las radios comunitarias y ejercer presión contra cualquier posibilidad de que éstas sean reconocidas por la ley y sometidas a un trato igualitario que les permita no sólo sobrevivir dignamente, sino ser una opción competitiva frente a la lógica lucrativa de los medios industriales privados y al sometimiento de los medios gubernamentales que se dicen públicos».

El debate de fondo es que para los concesionarios de radio y televisión, habituados a ser amparados por una ley anacrónica e injusta y beneficiados por el gobierno federal, resulta inadmisible que ciudadanos organizados a través del país estén generando sus medios comunicacionales, recuperando la voz y el rostro que los monopolios les han negado desde el origen de los medios electrónicos, en las primeras décadas del siglo pasado.

Cómo el gobierno federal beneficia un estado de cosas favorable a los monopolios de medios electrónicos puede verse precisamente en el amparo promovido en 2010 por La Voladora Radio y atraído en febrero de 2011 por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (amicus curiae), debido a que el año anterior la Secretaría de Salud se negó a asignarle publicidad oficial a la que tiene derecho y que es determinante para su sobrevivencia económica.

El argumento de la Secretaría de Salud para proceder así es tan falso como clarificador; dijo que «invariablemente busca medios de amplia cobertura» y La Voladora Radio «no cubre las expectativas de difusión de la Secretaría de Salud para lograr sus objetivos, y aunque cuenta con registro, se encuentra en etapa de proyecto».

La Voladora Radio no sólo tiene formalmente cobertura en la mayoría de los municipios de la región de Amecameca, sino que tiene una trayectoria de más de una década, adquiriendo el permiso de transmisión hace cinco años.

El caso fue atraído desde el 2 de febrero anterior por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, asignado al ministro José Fernando Franco González Salas.

En el Reglamento del IFE por primera vez en la historia se dio vigencia en el marco normativo mexicano a las radios comunitarias. Una resolución favorable de la Corte hacia La Voladora Radio que significaría un paso crucial para la permanencia de la oferta digna y democrática de las radios comunitarias –algo por lo que todos debiéramos trabajar.

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